La resiliencia es la capacidad del ser humano de hacer frente a las adversidades de la vida con flexibilidad, de sobreponerse a ellas, de transformar el dolor en fuerza motora para superarse y salir fortalecido. Ser resilientes no quiere decir que no pasemos angustia, sino que a pesar de los obstáculos que podamos estar atravesando, somos capaces de adaptarnos a ellos con el tiempo. Una persona resiliente tiene las riendas de su vida y sabe que su felicidad/destino depende de sus propias decisiones.
La resiliencia no es una condición innata: todos la podemos desarrollarla a lo largo de la vida. Gran parte de las personas que poseen esta cualidad no han nacido así, seguramente han tenido que luchar contra situaciones adversas o han probado el fracaso y no se han rendido. Para superar situaciones adversas han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar la vida con optimismo.

¿Qué debemos hacer para ser resilientes?
Conocer nuestras propias limitaciones, fortalezas, habilidades y confiar en nuestro potencial.
Nuestras percepciones y pensamientos influyen directamente en la forma en que afrontamos las situaciones de estrés y adversidad.
Cultivar amistades que mantengan una actitud positiva ante la vida.
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